jueves, 1 de septiembre de 2011

Sería un buen proyecto escribir un diario sobre los acontecimientos que nos suceden durante el día: las cosas que vemos, que escuchamos, que sentimos. Escribir sobre lo que sentimos espontáneamente, solo en ese momento, y sobre todo lo que estas cosas producen en nosotros. Los sentimientos como el amor, los celos, la envidia, el odio, el orgullo no necesitan ser escritos en un diario, porque son constantes, obviamente no son permanentes ni eternos, pero, sin embargo, su duración nunca es corta y casi siempre se hacen recordar muy bien. Ya que, aunque solo sea por un segundo, estos sentimientos son eternos. Como cuando un enamorado dice: “te voy a amar por siempre”, se sabe que seguramente no lo va a hacer, pero por ese segundo, por ese instante, esa persona si va a amar por siempre, porque quiere eso, quiere amar (a la persona amada) por siempre.  
Además escribir sobre esos sentimientos sería convertir el diario en un diario de niña, o de algunos adolescentes.
No, no queremos eso para nuestro diario. Nuestro diario debe hablar de otros hechos. Voy a dar un ejemplo:
 Hoy salí a comprar algunas cosas. Mientras caminaba por la vereda, vi, en la vereda opuesta a la que caminaba, dos luces encendidas. Dos luces encendidas separadas por el portón negro de una casa. Eran dos faroles. Aunque las luces estaban encendidas aún era de día. En el cielo de la tarde se podía ver un celeste pálido, y en el horizonte, el celeste se teñía de rosa hasta cortarse por el verde de unos árboles. La combinación de esas dos luces encendidas, encerradas en esos faroles, separadas por ese portón, en medio de esa tarde color celeste y rosa, que se cortaba por el verde de los árboles, creaba en mí una sensación de bienestar, o al menos, de relajamiento. No es que yo sea un desdichado infeliz que ya no tiene cosas por las cuales alegrarse, y se conmueva por cualquier estupidez, pero ese paisaje (y lo importante es esto) en medio de una tarde cualquiera era simplemente hermoso, pues, ¿cuántas veces en mi vida pase frente a ese paisaje y no le presté atención?
Esto significa que algo en mi estaba cambiando. Ya que si no fuera así, si yo sería el mismo, hubiera pasado sin ver nada, como lo hago siempre, apurado y pensando. Pero no fue así.

1 comentario:

  1. No es mala idea, debe ser bueno volver a leer las notas de ese diario después de un tiempo.

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